El partido de anoche en el Pizjuán era perfecto para que el Sevilla diera un golpe sobre la mesa, y presentara su candidatura a una liga que hasta ayer parecía cosa de dos. El Madrid llegaba con bajas pero confiado en su séptima victoria consecutiva, y el Sevilla les devolvió a la tierra, y demostró a toda España que hay que contar con ellos como candidatos al título.
Minutos antes del comienzo del partido, cuando por la megafonía del estadio sonaba el nuevo himno sevillista, y 45.000 almas lo cantaban al unísono, ya se apreciaba un atisbo de lo que podía suceder sobre el terreno de juego. Tanta ilusión y ánimo desbordado solo puede significar que este año todos los sevillistas tienen plena confianza en el equipo, y esa noche la tenían en la victoria.
El equipo comenzó el partido contagiado de esa ilusión, dominando la posesión, jugando al ataque y desbordando por las bandas. El Madrid mientras, intentaba aprovechar los espacios que dejaba el Sevilla saliendo al contraataque, pero no creaban excesivo peligro y no llegaban al área con claridad. Raúl y Benzema no tocaban bola, y todos los ataques se ahogaban en la insistencia de entrar por el centro. El Sevilla seguía insistiendo en las bandas, especialmente con Jesús Navas, el mejor del partido, que volvió loco a Marcelo.
El buen juego sevillista tuvo su recompensa con una buena jugada por banda, con lujo incluido de Renato que pasa de tacón a Perotti, solo en la banda, y se saca un buen centro, que acaba de hacerlo bueno Navas robándole la cartera a Marcelo y rematando a placer, poniendo el 1-0 en el marcador. El brasileño lo tenía todo a favor para despejar el balón, pero se durmió inexplicablemente dejando anticiparse a Navas.
El Sevilla se resguardó tras el gol, y retrasó algo las líneas, lo que aprovechó el Madrid para crear algo más de juego y llegadas al área, pero el Sevilla contraatacaba a cada balón perdido del Madrid. Los cuatro de arriba combinaban muy bien y creaban ocasiones constantes, que Casillas se encargaba de resolver. El cancerbero blanco se lució en una parada a bocajarro justo antes del descanso, en un remate de cabeza de Renato que pudo significar el 2-0.
Tras el descanso, el Madrid salía enchufado al partido, pero una vez más Casillas sacó sus alas para volar sobre la línea de gol y sacarle a Perotti un gol que estaba cantado. Quizá se confió en exceso el argentino, pero la parada de Iker es antológica, y tuvo más importancia de lo que parecía, ya que de un más que posible 2-0 se pasó al 1-1 casi sin querer. Guti sacó una falta en el centro del campo al corazón del área, golpeando el balón llovidito, para que Pepe, increíblemente solo, rematase al fondo de la mallas de la portería de Palop.
El gol dio alas al Madrid, que se volcaba al ataque buscando la victoria. El Sevilla no se acobardó, y a cada ataque madridista la seguía uno sevillista. El partido entró en un ritmo frenético de buen fútbol, fútbol exquisito al estilo inglés entre dos equipos grandes que querían la victoria, y ya se echaba de menos en esta liga. El Madrid crecía a cada minuto, sobre todo después de los cambios. La entrada de Van der Vaart y sobre todo de Higuaín le dio otra cara al ataque madridista, mucho más peligroso que en toda la primera parte. El Sevilla también hizo cambio de cromos, dando entrada a Capel y a Kanouté, un futbolista como la copa de un pino, y fruto de esa frescura en ataque llegó el segundo del Sevilla. Como no, desde la banda, y con un centro de Navas hacia la cabeza de Kanouté, que fija a la defensa llevándose a Pepe y Marcelo, dejando solo a Renato que solo tiene que empujarla de cabeza hacia la portería de Casillas, que está vez solo pudo mirar como entraba.
Quedaba tiempo para una nueva reacción madridista, reacción que nunca llegó, gracias a la entrega del Sevilla que luchaba todos los balones, y a que el Madrid volvía a atascarse en ataque. Además el Sevilla seguía creando oportunidades al contraataque, aprovechando los espacios que dejaba el Madrid, volcado absolutamente al ataque. El partido seguía estando precioso, y se luchó hasta el último suspiro, cuando Sergio Ramos apareció dentro del área con el balón controlado, pero su disparo se marcho a la izquierda de la portería. Era la última oportunidad para el Madrid, que vio como un gran Sevilla le ganaba el partido y se metía en la pelea por La Liga, que ahora es cosa de tres.



Publicado el 5 de Octubre del 2009 por turandot
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