El milagro de Martín Palermo

Publicado el 12 de Octubre del 2009 por turandot

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palermoCon un Monumental enmudecido por el reciente gol del peruano Rengifo en el 89 de partido, que empataba el partido y dejaba a Argentina sin Mundial, un balón suelto dentro del área era rematado por Palermo, que mandaba el balón al fondo de la portería peruana en el minuto 92, y enloquecía a una nación que respira fútbol. Era el milagro de Martín.

El partido era decisivo. Maradona y Argentina se jugaban ante Perú el Mundial, y no llegaba en el mejor momento. El pelusa era discutido por toda la nación, que no le quiere como técnico, y su estrella, Leo Messi, era repudiada y acusada de no darlo todo por su país. Argentina dominó durante toda la primera parte, pero no conseguía marcar un gol. Messi lo intentó, pero no se mostraba acoplado a unas instrucciones tácticas que lo mandaban pegado a la línea de cal, abriendo el campo, sin poder hacer sus grandes slaloms hacia el centro regateando rivales.

En la segunda parte, todos los argentinos tenían el corazón encogido, más si cabe después del zapatazo al larguero del peruano Vargas, pero en la siguiente jugada apareció el debutante Higuaín. El “pipita” recogió un gran pase de Aimar, que con su habitual potencia resolvió la jugada, poniendo el 1-0 en el marcador en el minuto 47. El gol, lejos de tranquilizar a los ánimos argentinos, puso el Monumental más nervioso, conociendo la tendencia de Maradona de intentar amarrar los partidos, echándose atrás defendiendo el resultado. El temor se hizo realidad, y Argentina perdía el dominio de balón, que pasaron a controlar los peruanos, creando cada vez más peligro. El miedo recorría las cabezas de los miles de aficionados que seguían el partido, y veían como las ocasiones de gol llegaban a la portería defendida por Romero. Maradona quitó del campo a Higuaín, y metió a Demichelis, un defensa más, para segur encogiendo los corazones albicelestes

maradona-golLa agonía aumentó cuando en Buenos Aires empezó a caer el diluvio universal, y el partido se volvió aun más tosco y descontrolado. Casi sin visibilidad, y con el balón parándose en los múltiples charcos que había en el campo, el peruano Rengifo cabeceó un balón colgado al área argentina, poniendo el empate en el marcador. Era el minuto 89, y a los argentinos se les helaba el corazón. Decían adiós al Mundial, y todo el mundo miraba hacia el banquillo. Era la caída de un mito, que como jugador fue Dios para Argentina, y que como técnico acababa de condenarlos al infierno. Pero, como en un cuento mitológico, Maradona había metido en el campo minutos antes a un hombre capaz de obrar milagros. Martín Palermo, solo dentro del área, remataba un balón suelto y lo metía dentro de la portería de Perú, rescatando del infierno a Maradona, y a todos los argentinos, que saltaban enloquecidos en el Monumental. Era el milagro de Martín, un xeneize que salió ovacionado del estadio de su eterno rival.

Hubo tiempo para que Perú intentara un ataque más, a la desesperada, con un disparo desde el centro del campo, justo después del saque de centro, que se estrelló en el larguero de la portería argentina, pero el partido acabó con el 2-1 en el marcador. Argentina vence, y se las verá el miércoles contra Uruguay, en un partido a vida o muerte. Quien gane estará en el Mundial, y quién pierda se quedará fuera.

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