España recupera sensaciones

Publicado el 14 de Septiembre del 2009 por turandot

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gasol-lituaniaEspaña ha conseguido esta tarde una victoria cómoda ante una débil Lituania por 84-70, recuperando en parte las sensaciones positivas. Se ha mejorado mucho en defensa y rapidez de juego, pero sigue la sensación de que esta no es la misma España de pasados campeonatos. Falta brillantez y superioridad, y sobre todo, aquella sensación de que se lo están pasando realmente bien jugando al ba-lon-ces-to.

España saltó a la cancha con su quinteto habitual, el preferido de Scariolo. Ricky, Navarro, Rudy, Garbajosa y Pau Gasol. Por su parte, el seleccionador lituano alineó de inicio a Kalnietis, Macioulis, Lukauskis, K. Lavrinovic y Petravicius. Contaba con las bajas de Jasaitis, con un golpe en la rodilla, y Mazutis, base titular que perdió a su padre el pasado Sábado.

Los primeros minutos fueron una rápida sucesión de canastas de ambos equipos, que salían a tope a sabiendas que si perdían, para casa. K. Lavrinovic y Navarro tiraban de sus equipos con 5 puntos cada uno, y Lituania conseguía un 3 de 4 en triples que le daba una ligera ventaja en el marcador cuando se llevaban disputados 5 minutos de partido (9-12). A partir de aquí, España entró en una sucesión de fallos en tiros y pérdidas en ataque, que recordaba a los partidos anteriores en los que no salía nada. Eran malas noticias, que Scariolo intentó solucionar dando salida a Raül en lugar de Ricky, pero aun así España seguía en una espiral de fallos que permitían despegarse en el marcador a Lituania (10-19). No funcionaba ni la defensa, ni el ataque, Pau era parado con constantes dos contra uno y nadie parecía capaz de anotar en juego para España, que solo sumaba desde el tiro libre. Solo una acción de dos mas uno de Marc Gasol parecía hacer reaccionar al equipo, pero solo fue un espejismo. Al final del primer cuarto Lituania dominaba (15-24) y la historia parecía la misma de los partidos anteriores.

ricky-lituaniaScariolo exigía a gritos, en el tiempo muerto entre cuartos, defensa, que encajando 24 puntos no vamos a ganar el partido, y el mensaje parece que llegó a sus hombres. La defensa española subió en intensidad y Lituania no era capaz de anotar. Era el momento perfecto para dar un golpe de timón al partido, y España no lo desaprovechó. Rudy conseguía un triple que parecía abrir los ojos al equipo, que a base de rápidos contraataques, fruto de una buenísima presión, destrozó a Lituania, que ni con 2 tiempos muertos consiguió reaccionar. Los lituanos perdían el balón constantemente, o no eran capaces de anotar en estático, y España no paraba hasta conseguir un parcial demoledor de 23 a 0, con la excelencia de juego que siempre la ha caracterizado. Todos aportaban al unísono, todos defendían mordiendo. Esta si es España. El cuarto acabó con una tímida reacción lituana, que dejó el marcador al descanso en 40-32. Por fin apareció la mejoría en el juego español, pero había que seguir.

El tercer cuarto comienza con un mate espectacular de Pau Gasol, que parecía presagiar que España seguiría aplastando, pero no fue así. Cinco ataques seguidos jugando lento, y con acciones individuales que no van a ningún sitio lo demuestran, y Lituania se pone a cinco puntos. Entonces apareció Ricky Rubio, que hizo un gran segundo cuarto, y con una penetración rompió la mala racha española al conseguir un dos más uno, y reparte varias asistencias (consiguió nueve, igualando la mejor marca del campeonato) que vuelven a abrir brecha en el marcador (54-39). Lituania no daba una en ataque, y en defensa era superada una y otra vez por el juego rápido y efectivo de España que consiguió una ventaja de veintiún puntos al final del tercer cuarto (64-43).

Por fin todo parecía funcionar. España jugaba fluido y volvía a gustarse en el juego, volvían las buenas sensaciones y las sonrisas en las caras de los jugadores españoles. En el último cuarto solo Javtokas, Petravicius y la zona lituana mostraban algo de resistencia en un partido ya sentenciado, y maquillaron algo el resultado, con un 84-70  final. Parece que España ha despertado a tiempo. El decisivo partido contra el anfitrión, Polonia, mostrará si el cambio es definitivo, o solo ha sido un espejismo provocado por la debilidad del rival.

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