La Liga llegó este fin de semana a la octava jornada, y echándole un vistazo a la clasificación podemos ver que los cuatro aspirantes que a principio de temporada se presumían entre los cuatro primeros ya están ahí. Quedan treinta jornadas, pero las líneas maestras de lo que sucederá en mayo cuando acabe La Liga están trazadas, con el Barcelona marcando el ritmo, el Real Madrid con altibajos, pero muy cerca, y el Sevilla y el Valencia en su condición de aspirantes al título, a la espera de algún bajón de los de arriba que los conduzca hacia algo más que la tercera o cuarta posición.
Y es que este fin de semana ha sido como una fotografía perfecta de lo que llevamos de competición. El Barcelona, cuando tiene a todos sus hombres en buena forma, despliega un fútbol que enamora a todos y es muy difícil de superar, y si además el equipo contrario se acobarda y sale al terreno de juego sin ideas, golea. El 6-1 que le encajó al Zaragoza es buena prueba de ello. El talento, y los años que llevan muchos de sus jugadores jugando juntos y mamando la misma filosofía, es la clave del equipo blaugrana.
El Real Madrid funciona al ritmo que marcan sus estrellas fichadas a golpe de talonario este verano, con las consecuencias que ello conlleva. Si, como al principio de temporada, están todas y en buena forma, es un equipo difícil de batir, que opta a todo esta temporada. Si por el contrario, como en el 0-0 ante el Sporting este fin de semana, hay varias estrellas lesionadas, se nota que el equipo no está del todo hecho e incluso se notan deficiencias tácticas. Pellegrini tiene un largo camino por delante, y del nivel de adaptación que logre el equipo dependerá, que pueda luchar de tú a tú con el Barcelona, o que dependa de acciones individuales para sacar los partidos adelante. Potencial no le falta al equipo blanco.
El Sevilla y el Valencia tienen las mismas virtudes y los mismos defectos. Tienen una gran plantilla, sin ninguna estrella muy por encima del resto, si acaso Villa o Luis Fabiano, y unos técnicos con mucho talento que conocen La liga a la perfección. Sin embargo, no logran mantener una regularidad de juego y resultados, perdiendo puntos importante
s a la hora de disputarle La Liga a los grandes. Pueden ganar de manera convincente en partidos complicados, como el 0-3 que le endosó el equipo che al Almería, o pueden tropezar inesperadamente aun a pesar de dominar durante todo el encuentro, como el 0-0 del Sevilla contra el Espanyol. El éxito o el fracaso de ambos equipos esta temporada está en el factor psicológico, que se crean grandes, y en que logren rachas de partidos ganados que les acerque al primer puesto, y metan miedo al Barcelona y Real Madrid, logrando una buena regularidad de puntos.
Lo que está claro es que los equipos han puesto las cartas sobre la mesa durante estas ocho jornadas de competición, y solo el más fuerte podrá alzarse con el triunfo final.



Publicado el 27 de Octubre del 2009 por turandot
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