En Europa cuatro eran las plazas que quedaban vacantes, que se disputaron en cuatro eliminatorias muy igualadas en la que solo Portugal fue capaz de lograr una diferencia de dos goles en el total de la eliminatoria, e incluso la prórroga fue protagonista en una de ellas.
Portugal consiguió su pase al eliminar a Bosnia, a la que venció por 0-1 en el partido de vuelta, e hizo buena la ventaja que ya traía de la ida, en la que venció también por 1-0. La eliminatoria estuvo marcada por la polémica convocatoria por parte de Portugal del lesionado Cristiano Ronaldo, que al final no jugó, ni hizo falta que lo hiciera. Portugal fue muy superior a Bosnia en ambos partidos, y no tuvo ningún problema en superar un enfrentamiento que en un principio preocupaba a los portugueses, especialmente por el poderío físico de los bosnios, que al final no hizo acto de presencia.
Raúl Meireles en el minuto 55 marcó el único gol del partido, que pesó como una losa para los bosnios, que veían como el sueño mundialista desaparecía. Las numerosas bajas que acumulaban se notaron demasiado, y Portugal consiguió su billete para el Mundial más plácidamente de lo esperado.
Grecia dio la sorpresa en Donestk al vencer por 0-1 a Ucrania con un gol de Salpingidis. El 0-0 de la ida pronosticaba un partido cerrado, con dos selecciones amantes del juego defensivo, temerosas de encajar un gol que le condenase al fracaso. Ucrania dominaba el partido pero sin crear demasiado peligro en la portería griega. El gol a la media hora de partido de Salpingidis le vino como anillo al dedo al guión previsto por Grecia, que se encerró aún más atrás a sabiendas de la ventaja que le otorgaba el gol fuera de casa. Ucrania se echó más arriba pero fue incapaz de superar la defensa griega, y acabó eliminada inesperadamente, por una Grecia que vuelve a un Mundial 16 años después.
Otra de las sorpresas fue la victoria de Eslovenia a Rusia, que venció en Maribor por 1-0 y se clasificó por segunda vez para un Mundial en su corta historia. Los rusos salieron a defender el 2-1 conseguido en el partido de ida, y lo pagaron caro. Rusia tiene un equipo creativo que basa su fútbol en el juego ofensivo, y ayer demostraron que a la defensiva no saben jugar, dejando el control del partido desde el primer minuto a los eslovenos, que creaban peligro en cada llegada. Fue justo antes del descanso cuando Dedic con un certero disparo adelantó a Eslovenia en el marcador. Un gol de los llamados psicológicos que pesó demasiado en el equipo ruso, incapaz de reaccionar en toda la segunda parte, sobre todo cuando en el minuto 66 se quedaron con un jugador menos. Todo un fracaso para Rusia, que tiene una de las selecciones más talentosas de los últimos tiempos, y para Guus Hiddink, el seleccionador ruso, que se queda sin Mundial después de tres participaciones seguidas con Holanda, Corea del Sur y Australia.
El partido más disputado de la noche fue el que enfrentó en París a las selecciones de Francia e Irlanda, con un grave escándalo arbitral de por medio que marcó completamente el signo definitivo del partido. El equipo francés llegaba confiado a Saint-Denis tras el 0-1 conseguido en Irlanda, que le daba bastante ventaja en la eliminatoria, y salió dormido al partido. Los irlandeses en cambio, pusieron un ritmo intenso al partido y muy físico, lo que se notó en el centro del campo, donde los medios británicos se comieron literalmente la línea de creación francesa. Esto derivó en numerosas ocasiones irlandesas, que creaban peligro especialmente por las bandas, y en una de esas ocasiones llegó el gol de Robbie Keane, que silenció los ánimos del estadio parisino. Con el 0-1 Irlanda no se vino abajo, y continuó avasallando a una débil Francia, que no se encontraba a sí misma.
El partido seguía con la misma tónica, pero Irlanda no conseguía un nuevo gol que le diera el pasaporte para Sudáfrica, con lo que se llegó a la prórroga. Los nervios eran evidentes en ambos equipos, que mezclados con el cansancio hicieron aún más pesado y lento el juego, y cuando todo estaba preparado para los penaltis llegó la polémica jugada. Un balón colgado al segundo palo de la portería irlandesa fue recogido por Henry, que se apoya claramente en la mano para acomodarse el balón, y darle en bandeja el gol de la victoria a Gallas. El árbitro increíblemente no vio, o no quiso ver la mano de Henry. Los irlandeses se comían al árbitro y no se podían creer que todo el trabajo realizado lo echó por tierra una acción antirreglamentaria en toda regla.
Francia por tanto está clasificada para el Mundial, e Irlanda eliminada, e indignada. Incluso ya hay movilizaciones para que se repita el partido, y aunque normalmente la FIFA hace caso omiso de tales protestas, la polémica está servida. Aquí tenéis las imágenes del partido para que opinéis por vosotros mismos:



Publicado el 19 de Noviembre del 2009 por turandot
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